.

Enseñanzas

 
 
Las 613 Leyes 
 
 
 
 
 76/613 - !No maldeciras al príncipe!

Yaakov, Béla Orbán

 

”No denostarás á los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.” (Exodo 22:27)

 

Todos los dirigentes colocados por encima de sus semejantes deben ante todo rendir cuentas delante de Dios para sus actos así como para el respeto o no de las  Leyes. 

 

"No maldirás a Dios..."

 

Todo poder colocado por encima de nosotros es consecuencia de nuestro libre albedrío.

El pueblo, o los delegados del pueblo, escogía siempre a su propio rey.

Lo mismo ocurre hoy, cuando el pueblo encarga a alguien de representar su voluntad para que estos delegados también encarguen a alguien para tomar las grandes decisiones. 

¡Jamás podemos acusar a Dios de ser el responsable por haber dejado a alguien tomar el poder qué finalmente se iba contra la voluntad popular!

 

Tenemos sólo una posibilidad en tal caso: rezar por ellos, para que reconozcan a Dios, su Ley y su Voluntad. Así podrán tomar sus decisiones en consecuencia en lo sucesivo.

En una situación así, Dios es capaz de intervenir de manera a veces sobrenatural con vistas a restablecer la orden según su Voluntad. 

 

"No maldice…"

 

La maldición sobreentiende el juicio incluso la damnación. 

Esto puede fácilmente dejar escaparse pasiones asesinas. 

¡El Pueblo de Dios no es Dios!

La Ley de Dios no puede servir de medio al cumplimiento de intereses humanos. 

 

Nuestra responsabilidad de hombres, aún enfrente de nuestros enemigos, es también una obligación. En lugar de maldecir, hay que preguntar a Dios convertir los dirigentes, que puedan nacer de nuevo para que bajo el poder de Cristo, sólo puedan representar las Leyes de Dios.

Podemos pedir el juicio de Dios, pero siempre doblado por el reconocimiento y por la posibilidad de obtener la gracia y la misericordia. 

 

Otro caso puede ocurrir:

- Es posible que viviéramos una situación que sea desagradable o mala para nosotros. A pesar de todo, nunca podemos maldecir quienquiera que sea porque jamás podemos saber la razón para la cual Dios dejó tal situación desarrollarse.

- ¿O es posible que es justamente la consecuencia de nuestra incredulidad, de nuestro abandono de Dios y de sus Leyes, de nuestra secularización que dirigentes incrédulos se instalaron por encima de nosotros?

¿No sería más nosotros que deberíamos arrepentirnos e implorar su perdón?

 

¡Soló Dios y sus Leyes son capaces de restablecer lo que ha sido destruido o saqueado por el pecado y el mal poder de nuestros superiores!

Podemos acordarnos del momento cuando Dios intervino en la vida del Pueblo judío.

"Sus clamor subió a mí", "Dios oyó"...

 

Así podemos concluir que toda rebelión pueda dirigirse contra el mal (!) viene del Rebelde.

De nuestra parte, tenemos la tarea de vencer el mal por el bien y no por la violencia, por el crimen, la maledicencia, arbitrariamente y bajo impulsiones asesinas.

 

El juicio le pertenece sólo a Dios, y es el único que puede ayudar y juzgar según sus Leyes con vistas a restablecer la situación.

 

Dina d'malckuta dina - "La ley del Estado es la Ley"

 

El Talmud recomienda a todo judío respetar las leyes del país en el cual permanecen.

Toda orden decretada por el Estado debe ser considerada como una Ley. 

Sin embargo hay una excepción. Cuando el decreto incita al robo, a la violencia así como al incumplimiento de las Leyes que conciernen a la vida familiar y religiosa. 

 

ASÍ LOS JUDÍOS VIVIENDO EN LA DIÁSPORA SIEMPRE RESPETARON LAS LEYES DE SUS PAÍSES DE ACOGIDA.

 

Por consiguiente, también respetaron siempre a los representantes de estas mismas leyes.


 


Traducción del húngaro: Richard (Zeev Shlomo) 

Copyright © 2005-2019 SHOFAR - BUDAPEST, comunidad judía creyendo en Yeshua HaMashíaj
Ministerio JHVH NISSZI www.kehilatshofar.com
 

¡Nuestras enseñanzas pueden ser copiadas y distribuidas sin ninguna modificación, gratuitamente y únicamente en integridad!

Copyright © 2005-2019 Comunidad SHOFAR

http://kehilatshofar.com