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Profesión de fe

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Las Escrituras Santas 

Creemos que la Biblia, tanto el Tanah (el Antiguo Testamento) como el Brit Hadasha (el Nuevo Testamento), son enteramente de inspiración divina, la revelación última e integral de Dios Todopoderoso hacia el hombre y hasta el retorno del Mesías. La Biblia, desde la primera letra del libro del Génesis hasta la última del Apocalipsis es irrevocable. Cada categoría de los conocimientos de lo cual el Libro habla son auténticos, incluso la fe, la Historia y la ciencia.  

(Proverbios 30,5-6 ; Isaías 40,7-8 ; Mateo 5,18 ; Juan 10,35b ; 2Timoteo 3,16 ; 2Pedro 1,21)

 

El Dios Creador, Todopoderoso y Eterno

Creemos en la unicidad de Dios como aparece en el Ch'ma: Chema Yisrael... Adonaí Echad... Escucha Israel, el Señor es Uno. Dios es el Creador de todas cosas, El es infinito y perfecto, existe desde siempre y a través de tres entidades que son iguales, la Santa Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y también en la naturaleza y en las características de la personalidad humana como la manifestación de Su perfección divina.   

(Deuteronomio 6,4 ; Isaías 48,16 ; Mateo 28,19 ; Juan 6,27 ; 2Corintios 13,13 ; Hechos 5,3-4 ; Hebreos 1,8)

 

Dios el Padre

Creemos que Dios el Padre tiene la autoridad solemne sobre toda la creación. Dios es el Padre de Israel y nos ha elegido para ser Su único pueblo. Es el padre de Jesús el Mesías quien fue enviado al mundo para librar y salvar de la muerte a la humanidad y el mundo creado.

(Exodo 4,22 ; Mateo 3,17 ; Juan 1,12 ; 3,16 ; Hechos 17,29 ; Gálatas 3,26)


Dios el Hijo, el Mesías

Creemos que Dios el Hijo se hizo carne en la persona de Yeshúa HaMashiaj de Nazaret. El es el Mesías prometido a Israel. El fue concebido por el Espíritu Santo de Dios y ha nacido de una virgen judía llamada Miriam (Maria).  

El es realmente Dios quien se ha despojado durante Su vida terrestre para volverse realmente Hombre como unidad eterna.

(Isaías 7,14 ; 9,6-7 ; Jeremías 23,5-6 ; Miqueas 5,2)

Creemos que el Mesías ha muerto para liberarnos de las consecuencias de nuestros pecados, para que todos los que creen en El y lo aceptan como Salvador y como su Señor, serán considerados como justos por Su sangre derramada por nosotros.

La muerte del Mesías fue el sacrificio por nuestros pecados, el precio de nuestra Redención. Ella fue predecida en el Tenach (Antiguo Testamento) a través de la imagen del sacrificio del cordero de Pesaj (la Pascua), como sacrificio por los pecados de Yom Kipur (Expiación).

(Números 16,15-16 ; 17-11 ; Isaías 53,4-6,10-12 ; Salmos 22,16 ; Daniel 9,26 ; Zacarías 12,10 ; Marcos 10,45 ; Romanos 3,24-26 ; 5,8-9 ; 2Corintios 5,14-15,21 ; 1Pedro 3,18)


Creemos en la Resurrección de Yeshúa HaMashíaj (Jesús Cristo), en un cuerpo espiritual desde la muerte. Ha ascendido a los cielos y se ha sentado a la derecha del Padre. Hoy Él es nuestro Sumo Sacerdote (Cohen HaGadol) en el orden pastoral de Melquisedec. De esta manera Él es el intermediario y el portavoz de todos los creyentes delante de Dios el Padre.

(Génesis 14,17-20 ; Salmos 16,10-11 ; 110,4 ; Zacarías 6,12-13 ; Hechos 1,9-11 ; 1Corintios 15,4-8 ; Hebreos 7,1-25 ; 8,1 ; 1Juan 2,1).
 

El Espíritu Santo

Creemos que la Ruach HaKodesh – el Espíritu Santo es una entidad. No atrae la atención en El y es omnipresente para glorificar y proclamar a Jesús Cristo.

(Génesis 1,2 ; Salmos 139,7 ; Nehemias 9,20 ; Juan 15,26-27 ; 1Corintios 2,10-11 ; 12,11 ; 2Corintios 13,13 ; Efesios 4,30).

Creemos en la presencia activa y constante del Espíritu Santo de Dios durante la totalidad del Antiguo Testamento y durante la creación. Inspiraba e impregnaba provisionalmente a algunos Hombres para Su servicio: los profetas.

(Génesis 1,2 ; Exodo 31,3 ; Números 27,18 ; Jueces 6,34)

Creemos que el Espíritu de Dios está constantemente en actividad para que el mundo vea el pecado, la venida del juicio último y la verdad. Hace nacer de nuevo, sella y aísla a los creyentes para que vivan una vida santa.  

En el momento de la Salvación, todos los creyentes serán impregnados por el Espíritu de Dios en el Cuerpo de Cristo, cuando el Espíritu Santo entre definitivamente en ellos. De esta manera, los creyentes serán íntegros en el Cuerpo de Cristo y tendrán todas las bendiciones del Espíritu. Es el privilegio y la obligación de todos los creyentes, ser siempre inspirados por el Espíritu de Dios, dirigidos por el Espíritu Santo para que Sus frutos sean visibles en sus vidas.

(Juan 14,16 ; 16,7-15 ; Romanos 8,9 ; 1Corintios 12,13 ; 27-30 ; Efesios 1,13 ; 5,18 ; 2Tesalonicenses 2,13)

Creemos que los creyentes nacidos de nuevo son capaces de asumir uno de los servicios de Dios por medio de los dones espirituales para consolidar el Cuerpo del Mesías. Los creyentes no tienen que buscar estos dones porque estos son repartidos según la única voluntad del Espíritu de Dios Eterno.

(1Corintios 12,7-11,27-30 ; Efesios 4,11-13 ; 1Pedro 4,10)

Deseamos llamar la atención sobre el demasiado marcado interés hacia algunos dones, como el de las lenguas o de la sanidad, ya que puede ser malo y pernicioso en el Cuerpo de Cristo. La primera preocupación del creyente debe ser lo del trabajo del Espíritu Santo, quien crea y desarrolla en él las características y los comportamientos de Dios. Por eso, la tarea del creyente es la de buscar la vía más perfecta posible en su propia comunidad.  

(Romanos 8,13 ; 1Corintios 13,1-3.13 ; Gálatas 5,22-23)

Creemos que el Dios Todopoderoso ha prometido la sanidad según Su voluntad. Eso puede ocurrir por acción de milagros, de medicinas, de la ciencia o solamente de manera natural. Una sanidad sobrenatural puede ocurrir solamente como repuesta a las oraciones según la única voluntad de Dios Eterno. Sin embargo sanidad no es exigible en estos tiempos como el fruto de la Redención y del Perdón.

(Exodo 4,11 ; 1Timoteo 5,23 ; 2Timoteo 4,20 ; Santiago 5,14-15 ; 1Juan 5,14-15)

 

Satanás y los ángeles

Creemos en la existencia real de Satanás. Tenía la posición más encumbrada en la jerarquía de las entidades espirituales y de los ángeles. Su vanidad y su orgullo lo han conducido a cometer el pecado y a rebelarse contra Dios, con una parte de los ángeles más conocidos por el nombre de demonios, los que fueron entrenados con él en su caída en el abismo.

( Isaías 14,12-17 ; Ezequiel 28,11-19 ; 1Timoteo 3,6 ; 2Pedro 2,4 )

Creemos que el origen del mal es Satanás. El y sus fieles están activos en el mundo para derrotar y deslumbrar a la Humanidad en el reconocimiento de la verdad soberana y espiritual. Por eso, crean miedo como el antisemitismo contra el Pueblo Escogido de Israel, burlan y tientan a los creyentes para llevarlos en su caída. Los creyentes son capaces de resistir a estas tentaciones y a los poderes del mal mediante el uso y la práctica de las verdades escritas en la Biblia.

(Génesis 3,1-19; Lucas 10,18; 2Corintios 4,4; Efesios 6,10-19; Santiago 4,7-8; 1Pedro 5,8-9; Apocalipsis 12,13)

Creemos que Satanás como el dios de este mundo dirige la comunidad de los incrédulos del mundo. Fue juzgado por la muerte de Cristo Jesús, aunque esta sentencia no sea un hecho todavía según nuestra percepción cronológica del tiempo terrestre. Satanás sufrirá la punición o castigo eterno en las llamas del infierno después de los 1000 años del Dominio terrestre del Mesías.

(2Corintios 4,4; Efesios 2,1-3; Colosenses 2,15; Apocalipsis 20,10)

Creemos que una gran parte de los ángeles han permanecido santos y fieles. Alaban, adoran y sirven a Dios ante Su trono. Son encargados de la misión muy especial de llevar a cabo los proyectos del Señor y de servir a los creyentes.

(Isaías 6,1-7; Daniel 10,10-21; Lucas 15,10; Efesios 1,1-21; Hebreos 1,14; Apocalipsis 7,12)


El Hombre

Creemos que el Hombre fue creado a la imagen de Dios. Adám cometió el pecado. Como consecuencia de esto, tenía que conocer no solamente la muerte física, sino también la muerte espiritual, como resultado de su lejanía de Dios. Las consecuencias de este pecado tienen una influencia sobre la humanidad entera. Cada Hombre nace con el pecado en él y peca en pensamiento, en habla y en actuación.

(Génesis 1,26-27 ; 2,17 ; 3,6 ; Isaías 53,6 ; Marcos 7,20-23 ; Juan 2,24-25 ; Romanos 5,12-19 ; Efesios 2,1-3)
 

La Redención

Creemos que todo Hombre que cree en Cristo como su Salvador y Redentor personal, todos los que en Él confían y le ofrecen sus vidas en todos los dominios, los que le confiesan sus pecados y hacen expiación, obtienen Su Gracia y se vuelven automáticamente a ser los hijos e hijas de Dios. Esta Gracia no es fruto del mérito o de la labor del Hombre. La Gracia depende únicamente de la clemencia no merecida del Eterno.  

(Génesis 15,6 ; Habacuc 2,4 ; Juan 1,12 ; 3. ; Efesios 1,7 ; Tito 3,5)

Creemos que cada creyente, quien es hijo o hija del Eterno, tiene asegurada la vida eterna, es decir, que es una seguridad por su nuevo nacimiento, el poder de Dios el Padre, la presencia y el sello del Espíritu Santo y por intermedio de Yeshúa HaMashíaj.

(Zacarías 6,12-13 ; Juan 10,27-30 ; 14,16-17 ; Romanos 8,38-39 ; Efesios 4,30 ; 1Juan 2,1 ; 1Pedro 1,23)

Creemos que a pesar de la Gracia que tienen, los creyentes tienen inclinación a la tentación durante sus vidas terrestre. A pesar de esto, los fieles tienen la posibilidad de identificarse con Cristo, de tener confianza en el poder del Espíritu Santo, por medio del conocimiento de las Escrituras Santas para vivir en el rendimiento de Dios el Eterno.

(Juan 17,17 ; Romanos 6,1-11 ; 7,15-21 ; 8,11-13 ; 1Juan 1,8-2,2)
 

El Cuerpo del Mesías

Creemos que todos los que creen en el Mesías Yeshúa HaMashíaj son parte integrante y son los miembros del Cuerpo universal del Mesías. El Bautismo en el Espíritu Santo se realizó por la ascensión del Cuerpo de Cristo Yeshúa HaMashíaj en el cielo en el momento del Pentecostés (Chavuoth) y será completado cuando el Cordero regresará para buscar a Su novia, a Su esposa. Ninguna membresía a alguna institución terrestre, sea de una iglesia o otra, entrena automáticamente a la pertenencia al Cuerpo de Cristo. Sólo la fe verídica en Cristo es el sello de esto. Este Cuerpo se destaca desde Israel y por medio de Su muerte y de Su Resurrección se ha reagrupado en Él los judíos y los de las otras naciones y forma una unidad con ellos. El deber sagrado de estos miembros es de guardar el amor y la unidad del Espíritu Santo en un corazón limpio.

(Mateo 16,18 ; Hechos 1,5 ; 2,14-36 ; 1Corintios 12,13 ; Efesios 2,11-22 ; Colosenses 1,18 ; 3,14-15)

Creemos en el Bautismo en agua que viene directamente del ritual judío de la inmersión (Mikve). Sin embargo, en el Nuevo Testamento esta inmersión representa el trabajo cumplido por el Mesías. La Cena viene de la noche del Seder de la Pascua y conmemora la muerte del Mesías, de Su sacrificio en el Gólgota, hasta Su retorno a la tierra. Tales son las ceremonias que el Mesías ha mandado para celebrar, por todos los miembros de Su Cuerpo.

(Mateo 28,19 ; 1Corintios 11,23-30)

Creemos en la Resurrección y en la Ascensión de Yeshúa HaMashíaj.
 

Creemos que las comunidades locales se organizan según las cuentas por dar al Señor, según Su Gloria, Su enseñanza, el apostolado, la práctica comunitaria y a través de la enseñanza del Evangelio. Creemos que el Cuerpo del Mesías funciona de manera invisible dentro de las comunidades por la acción del Espíritu Santo. La adhesión a una comunidad local es necesaria y tiene que efectuarse sobre la base de una decisión personal.  

(Mateo 28,19-20 ; Hechos 2,42-47 ; Efesios 4,11-13)
 

 
Israel

Creemos que Israel es el pueblo escogido por Dios el Eterno, es santo y es el reino de los sacerdotes. Esta elección de Dios es irrevocable a pesar del repudio a Yeshúa HaMashíaj por cada clan de Israel. El Dios Todopoderoso limpiará y purificará Su pueblo de su incredulidad en el "tiempo de angustia para Jacob" que tendrá como consecuencia, el reconocimiento del Mesías en Yeshúa HaMashiaj, de todos los clanes.

(Isaías 52,13-53,12 ; Jeremías 30,7 ; Ezequiel 20,33-42 ; Daniel 9,27 ; Zacarías 12,10 ; 13,8-9 ; Romanos 11,26)

Creemos que Israel no es el Cuerpo del Mesías. A pesar de eso, el judío creyente en Yeshúa HaMashíaj tiene una doble identidad. Primero como descendencia espiritual del Cuerpo de Israel y segundo como miembro del Cuerpo de Cristo.

(Exodo 19,6 ; Amos 3,2 ; 9,8 ; Romanos 10,1; 11,2.5.28-29; Efesios 2,14-16) 

Creemos que el Pacto establecido entre Dios y Abraham está todavía válido y vigente y permanece para siempre para el pueblo judío. Este Pacto concede a Israel el derecho de tomar y ocupar la tierra prometida, de recibir una descendencia (el Mesías) quien debe venir, y da el seguro al mundo entero que la Redención es realizada por Israel y su Mesías. Dios cumple finalmente Su pacto en todas las perspectivas en el reino mesiánico, tanto materialmente como espiritualmente. Será en este momento que el pueblo judío conocerá al Dios Eterno a través de Yeshúa HaMashíaj y poseerá enteramente la tierra de Israel según sus fronteras bíblicas.

(Genesis 12,1-3 ; 15,17-18 ; Jeremias 31,31-34 ; Romanos 11,25-28)

Ya que el Evangelio fue primeramente revelado a los judíos, creemos que el primer deber de cada creyente es el mostrar el buen renombre del Mesías por el ejemplo de su vida y, en caso de algún interés manifestado por un extraño, darle un testimonio sincero sin rodeos.

(Genesis 12,3 ; Números 24,9 ; Jeremías 31,35-37 ; Mateo 28,18-20 ; Juan 4,21-25 ; Hechos 13,46-47 ; Romanos 1,16-17)

Creemos que las leyes de Moisés como las leyes de la vida fueron realizadas en el Mesías y que su realización en la vida de todos los días es posible por medio del Espíritu Santo. Las costumbres judías basadas sobre el Judaísmo de Moisés, que son además verdades bíblicas, son para los judíos; las manifestaciones de su identidad dadas por Dios y por los otros pueblos, son los instrumentos para identificarse al pueblo judío y para exprimir las raíces judías de su fe.

(Mateo 5,17-48 ; Hechos 21,24-26 ; Romanos 8,2 ; 10,4 ; Gálatas 6,2 ; 3,3.11 ; Efesios 2,14)
 

Las profecías y las cosas a venir

Creemos que con la muerte, los creyentes vuelven a Dios y a Su país de perfecta plenitud, mientras que los incrédulos serán rechazados lejos de Dios y sufrirán el castigo eterno.

(Lucas 16,19-31)

Creemos en la resurrección de todos los Hombres. Los creyentes resucitarán en la alegría de la vida eterna, los incrédulos a través del juicio último resucitarán para sufrir para siempre lejos de Dios.  

(Salmos 49,12-20; Juan 5,28-29; 1Corintios 15,52; 1Tesalonicenses 4,16; Apocalipsis 20,4-6; 20,12-15; 21, 1-8)
 
Creemos en la realización y en el cumplimento inevitable e irrevocable de las profecías citadas en la Biblia por inspiración del Espíritu Santo.  

Creemos en el retorno próximo del Mesías en persona desde los Cielos. Todos los miembros de Su Cuerpo, los que viven y los que murieron antes resucitarán y volverán al Señor.

(1Corintios 15,51-53 ; 1Tesalonicenses 1,10 ; 4,13-18 ; 5,1-11 ; Tito 2,13 ; Apocalipsis 3,10)

Creemos en la aparición real en un cuerpo espiritual de Yeshúa HaMashíaj en la tierra como el profeta Isaías lo  anunció. Erradicará el vicio que está actualmente en la creación, devolverá a Israel la tierra prometida, hará reconocer a Su pueblo las promesas del pacto de Dios y hará descubrir al mundo entero la esencia de Dios.

(Deuteronomio 30,1-10; Isaía 9,6-7; 11,1-10; Ezequiel 37,21-28; Mateo 24,30; Hechos 1,11; Romanos 8,19-23; 11,25-27)

                                            


  MARANA THA!

 

 

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