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Judíos - Cristianos - Judíos Mesiánicos
 
 
 
 
 

 

 Los judíos mesiánicos 1
 
¿Quiénes somos y cuál es nuestro llamamiento?
 
Yaakov, Béla Orbán
 
En todo el mundo existe una gran cantidad de asambleas y movimientos mesiánicos.

Podemos encontrar sus sinagogas, sus asambleas y sus aliados, en casi cada región de la tierra. Entre ellos, algunos que llevan y hasta exageran los signos externos de la ortodoxia judía, pero también encontramos las corrientes reformistas y liberales, incluso homosexuales con sus respectivas asambleas.

Más numerosas todavía son las asambleas denominadas como ″Mesiánicas″, donde muy pocos miembros son de origen israelita e incluso no hay algún Judío auténtico.

Solamente se trata de asambleas compuestas de falsos-judíos, de cristianos marginales que se auto-proclaman ser ″Judíos de corazón, de alma o de espíritu″.

En otros términos, fuerzas extrañas se esconden detrás de estas asambleas. Las mentiras y otros intereses humanos que generan estos movimientos no hacen nada más que arrancar y separar la parte pagana de la parte judía del Cuerpo del Cristo, y esto, bajo la máscara de la palabra ″Judío″.

La comunidad judía por su parte, se defiende contra estos movimientos que son en la mayoría de las veces globalizantes e impregnados del espíritu de la Nueva Edad (New Age). Rechaza y juzga sin distinción todo lo que llega bajo esta denominación.

Al mismo tiempo, estos movimientos falsos también dividen la cristiandad que por eso toma igualmente sus distancias y llegan hasta suprimir a veces, toda relación con los judíos mesiánicos y también con los judíos tradicionales.

Cuando analizamos este problema, en seguida se vuelve necesario definir la palabra mesiánica (perteneciente al Mesías – del Mesías) y de aclarar su fondo.

Es obligatorio, puesto que su funcionamiento es perjudicial tanto para la comunidad judía como para la cristiandad en general.

Entonces, en nuestra época, debemos saber que Satanás utiliza un arma nueva: el nombre ″Judío″.

La utiliza porque sabe muy bien que los judíos escuchan sólo a los judíos y así es capaz de desviarles y de engañarles. En el estado de debilidad actual de la cristiandad es también muy fácil volver el nombre judío de moda otra vez y hacerlo un movimiento de renacimiento judío utilizando el término mesiánico como instrumento de propaganda.

Con este único término es posible matar dos pájaros de un tiro y dar un golpe a la comunidad judía, así como a la cristiandad cuando el humanismo, la tolerancia y la espera de una nueva partida reina en ambos campos.

Contra este ataque sutil, es necesario para el Cuerpo del Mesías confirmarse y hacerse visible y accesible para todos.

¡Sea esta corta redacción el comienzo de esto!

Esta palabra ha sido falsificada y modificada tantas veces en la historia, que su significado prácticamente varía según cada país y cada región del mundo.

¡Pueda su significado verdadero y su fin original ser finalmente visible!

 
Del Mesías - Mesiánico - De Cristo

Estas palabras son enarboladas la mayoría de las veces por movimientos o comunidades cuyos miembros sufrieron perjuicios y decepciones en el seno de la cristiandad, pero que no habían rechazado el nombre de Jesús.

Sin embargo, sería necesario vivir esta unidad a través las expresiones Pueblo de Dios y de Cuerpo del Mesías en perfecto conocimiento de la esencia de estas expresiones.  

Es por el testimonio de nuestra propia vida, reflejando al Mesías (Jesús, el Cristo, de Nazareth), Su poder y Su autoridad, así como la Voluntad y los Testimonios de Dios, que deberíamos unirnos como modelos por todo el mundo. Además, también debemos proclamar la tercera parte del Verbo. Es decir, que no sólo tenemos que dar testimonio de las profecías reveladas y de los tiempos apocalípticos, sino también de la vuelta del Rey Mesías. 

Así, deben los Gentiles - los mesiánicos (los de Cristo) proviniendo de otros pueblos - progresar juntos en la Palabra, el Proyecto y la Voluntad de Dios.

En cambio, donde la Palabra no es íntegra y los testimonios no la comprenden en su totalidad, podemos hablar de pueblo de Jesús, de iglesia, o de creyentes religiosos pertenecientes a algunas asambleas. Pero toda utilización de los términos de Cristo, de Mesiánico o del Mesías sólo sería formalismo y queda, a lo más, una esperanza.

 
Judíos mesiánicos

Hoy, como antes, el fundamento de la fe judía siempre ha sido la espera del cumplimiento de las profecías y la preparación para los tiempos apocalípticos.

Todo esto no tendría sentido si no se hiciera esperando al Mesías.

Así, todos los israelitas (descendientes de sangre del Pueblo Elegido), adorando al Dios de Israel y estando en relación con Él, son judíos mesiánicos.

Existen sin embargo dos categorías de judíos mesiánicos:

- Los judíos mesiánicos que por la voluntad de Dios todavía no pudieron reconocer a Jesús Cristo de Nazareth, Yeshúa HaMashíaj, el Mesías (Mashía).

- Los judíos mesiánicos que ya reconocieron y aceptaron a Yeshúa HaMashíaj y que todavía han quedado como miembros del Pueblo, viviendo cada día su identidad judía. Esta identidad que fue dada como un ″suplemento″ al llamamiento predestinado de Israel.

Cuando hablamos del Cuerpo del Mesías (del Cristo), es evidente que judíos y gentiles son iguales. Los judíos que viven bajo el poder de Yeshúa HaMashíaj forman, a pesar de todo, una categoría separada. Esta diferenciación es realmente necesaria, porque si negábamos nuestro llamamiento original como judíos y adoptábamos una identidad falsa como la cristiana por ejemplo, iríamos contra la Voluntad de Dios; o si nos distinguíamos de los Gentiles sin aceptar nuestra unidad espiritual con ellos, colocándonos por encima de ellos, seríamos rebeldes del mismo modo.

Los judíos creyentes que por el momento son rechazados por los cristianos que les miran como unos paganos que han cometido el deicidio, son en realidad la reserva de oro del Cuerpo de Cristo, dado que Dios mismo descubrirá la identidad del Mesías a los ojos de cada miembro de Su Pueblo, según su promesa.

Este derecho le pertenece sólo a Dios y ninguna misión, iglesia, o cualquier otro movimiento cristiano de conversión, está autorizado a inmiscuirse en esta jurisdicción o a expropiársela.

Esta revelación divina por su parte es posible sólo si los miembros del Cuerpo de Cristo, proviniendo de los otros pueblos, devuelven el fiel testimonio de Yeshúa HaMashíaj a través de sus vidas y de sus acciones. El reconocimiento del Mesías por los judíos nunca será posible si los Gentiles tratan de empujarles a adherirse a iglesias o a asambleas colonizadoras.

Con conocimiento de causa, debemos declarar que:

Allí dónde la Palabra de Dios está incompleta, no puede estar ningún mesiánico ni ninguna otra persona del Mesías, ni ninguna asambleas de Cristo.

La consecuencia de eso es que donde no aceptan la elección, la misión y las promesas siempre válidas de Israel, donde el menor rastro de antisemitismo o de teología de sustitución se puede sentir, podemos a lo más, encontrar grupos de personas que esperan intereses y promesas humanas en lugar de la verdadera espera del Mesías.

Todas las comunidades que rechazan el Antiguo Testamento y las Leyes de Dios, todas las que tienen por único modelo comunitario lo que es contenido en el libro de Hechos, o las que han desarrollado una orden farisea basada sobre las ″declaraciones de Pablo″, no pueden en ningún caso pretender pertenecer al Mesías (a Cristo).

Ningún grupo mesiánico o judío puede funcionar en el seno de tal comunidad. Un judío mesiánico (de Cristo) en cambio, no puede quedarse entre tales personas, o a lo más, sólo por el tiempo necesario para cumplir un ministerio allí. Es posible que un judío se quede un cierto tiempo también, sí hay falta de comunidad mesiánica y no puede ir a ninguna parte. En este caso, podrá solamente aceptar de la comunidad lo que realmente proviene de Cristo.

Tal persona vivirá su identidad judía sólo en caso cuando cumpla un ministerio hacia estas personas, o cuando los miembros de la comunidad lo excluyen de la asamblea. Vivirá así al margen de la cristiandad y experimentará el mismo tipo de exclusión que los Gentiles nacidos de nuevos viven en los medios religiosos.

Pues tenemos la posibilidad de vivir en comunidad con los no-judíos en todo lo que obra en el funcionamiento de la Palabra de Dios y del poder del Mesías y no en las voluntades humanas, confesionales o de iglesias que provienen de la carne y del alma, y no del Espíritu.

Paralelamente, tenemos la posibilidad y hasta la obligación de cumplir y vivir todo lo que Dios les ordenó a todos los judíos.

Todo lo que está también exento del poder y de los intereses humanos del judaísmo, pero que son la Voluntad Revelada por Dios.

Esto no es otra cosa que la identidad que nos ha sido ordenada por el Eterno.

Cuando estas diferentes categorías son finalmente comprendidas, aceptadas y vividas por todos los miembros del Pueblo de Dios según al cual pertenecen (Gentiles – judíos mesiánicos – judíos creyentes), entonces empezará el cumplimiento de la profecía del Injerto y del Injerto de nuevo, a una escala más ancha.

Esta gran Promesa del Injerto de nuevo, sin la cual la comunidad judía desecaría y quedarían sólo como simples ″israelitas″ en el sentido físico del término. Lo mismo como el Injerto, capaz solamente de restituir el Cristo dónde el soplo mortal de la religiosidad consume la cristiandad desde fecha lejana.

Nosotros, judíos mesiánicos situados en la periferia de la comunidad judía y desterrados por la cristiandad, hemos recibido esta misión.

Formamos un puente a través del cual los judíos y la gente de Cristo puedan conectarse. Cumplimos esta obra en condiciones muy duras, porque nos atacan por ambas partes y debemos enfrentarnos con todos los extremismos.

Somos un Puente sobre el cual es posible circular, pero a través del cual ninguna invasión ni otra tentativa de conquista puede ser permitida; esto, ni de una dirección ni de la otra.

Ambas partes solamente tienen el derecho a conectarse por nosotros, a través de la Puerta, el Mesías (Cristo) y bajo las órdenes y el juicio de Su Espíritu.

Por eso nos atacan tan a menudo. Es también la razón por la cuál muchos mienten pretendiendo ser los ″puentes″, los ″nuevos judíos″, los ″Judíos de espíritu″, los ″Mesiánicos″.

Es también por eso que Dios espera todavía más disciplina, santidad y pureza de nuestra parte y que el poder del Rey sea particularmente activo y completo en nosotros.

Nuestro llamamiento está exento de todo interés y de todo poder humano; que sea confesional, de asamblea o de iglesia. Solamente tenemos el derecho de obedecer a la única voluntad de Dios.

Obramos en este ministerio como puente, como aduaneros o como funcionarios encargados de cortar el paso a toda infección espiritual, contagiosa. Lo hacemos, cada uno de nosotros, en el sitio que le ha sido consagrado.

Hacemos todo esto en perfecta sumisión a Dios, en la frontera de un país dividido dónde la reunificación de ambas regiones distintas se produce según la voluntad y bajo los ojos del Rey.

El ″puente″ por su parte no puede pertenecer ni ser controlado por ninguna de las partes que se encuentran en sus extremos. Por eso, nuestra misión jamás será espectacular y jamás podremos esperar ser numerosos en este equipo.

Tampoco no puede ser una superestructura ni cualquier institución. Pero la importancia y las consecuencias de nuestro ministerio, un día tendrán un impacto inmenso sobre muchas personas.

Mientras tanto, muchos pasarán a través y sobre nosotros para que la oración Sacerdotal sea cumplida en el Cuerpo del Mesías (Juan 17). Pero lo harán sin jamás reunírsenos.

Entre ellos, habrá siempre algunos que se ocuparán de ayudar y de abastecer el ″puente″ según sus necesidades, en señal de gratitud hacia Dios. Gente que habrá experimentado las bendiciones de nuestro ministerio y de nuestra misión, enviarán otras personas hacia nosotros para que ellos también vivan la unidad en el Cuerpo de Cristo.

En lugar de toda unidad y unificaciones falsas y humanas.

Porque la entera construcción de ambas partes del cuerpo del Mesías ya comenzó.

 
Budapest, 31 de octubre 2008

 
 
 
 
Traducción del húngaro: Richard (Zeev Shlomo)
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