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Enseñanzas

 
Las raíces de la Biblia
 
 
 

El objetivo de la curación

 

Yaakov, Béla Orbán

 

¡Dios nos sana con el fin de hacernos conocer sus Leyes para que pudiéramos vivir según ellas y transmitirlas a otros!

 

La historia del Pueblo de Israel esta el ejemplo típico de este:

 

A través de las generaciones, el Pueblo cumplía su trabajo de siervos en muy malas condiciones de vida con varios tipos de problemas, miserias, peligros y enfermedades.

 

Cuando estaban fabricando los ladrillos estaban presa de las bacterias y de los virus que abundaban en los charcos de burro y de arcilla. Así podían facilmente perder la vista así como cualquiera parte de sus cuerpos.

¡A pesar de esto, el Pueblo fue curado cuando llegué la monte Sinai!

 

¿De dónde lo sabemos?

 

De la historia en la Biblia:

 

″… y pusiéronse á lo bajo del monte…″ (Exodo 19:17), pues tenían todos sus piernas y no les dolían…

 

″Todo lo que Jehová ha dicho haremos″…(19:8) dijeron. Soló una persona sana con dos manos sanos y dispuesto a trabajar puede prometer tal cosa.

 

″Todo el pueblo vio relámpago″ (19:16)…pues todo el mundo tenía ojos para ver.

 

″Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.″ (24:7)

Parece que tenían también orejas que funcionaban también…

 

″… Y todo el pueblo respondió á una, y dijeron…″  (19:8)

Nadie fue mudo tampoco. Sus lenguas y sus cuerdas vocales funcionaban también desde que respondieron juntos.

 

¿Posible que algunos sonreirán al la lectura de estas lineas suponiendo que esconden un cierto humor judío?

Muchos pensaron que esta es una nueva manifestación de la mentalidad judía que quiere dar explicaciones descabelladas…

El razonamiento es realmente ″judío″ pero el mensaje que lleva en cuanto a él esta encima de todo pueblo y del tiempo. 

             

Cuando alguien se arrepiente, se convierte y empieza su camino hacia nacimiento de nuevo, necesita mucho experimentar las manifestaciones particulares del Eterno.

Nosotros todos hemos salido de lugares donde el pecado, las enfermedades mortales, los peligros y aun la muerte nos amenazaron para aniquilaros y suprimiros.

Estos males nos impidieron salir de nuestra tierra de Egipto, de arrancar en el camino lleno de peripecias muy peligrosas de la peregrinación en el desierto, sobre esta senda que nos vuelve a casa. 

El primer paso hacia esta senda esta sin embargo inspirado y controlado por el Espíritu de Dios él mismo.

El Dios Todopoderoso quién esta con nosotros nos guía, nos protege, nos rodea y nos prepara al momento cuándo nos pararemos también al pie del monte Sinai.

Sin embargo existe dos Montes para nosotros.

El monte del don de las Leyes, es decir el monte donde tenemos presentarnos y prosternarnos ante Dios. Después hay un otro monte el Golgotha donde tenemos que ofrecer nuestras vidas y donde pedimos el poder del Señor de todas cosas Yeshua HaMashiaj. 

Soló la persona que hizo este paso puede realmente comprender de que se trata el Amor de Dios. 

Esta persona experimentará durante su camino que sus piernas con las cuáles estaba pisando en el barro son realmente un gran regalo de Dios para cumplir su camino hacia el nacimiento de nuevo, el objetivo supremo bajo el poder del Rey ungido, Yeshua HaMashiaj. 

Para recorrer esta senda no soló hay que tomar una decisión individual sino hay que tener piernas sanas también.

Nuestras piernas dejando las sendas antiguas de la perdición están llenas de rasguños y de equimosis o aun están torsadas o rotos empiezan poco a poco a curar para poder marchar sobre nuestra senda de discípulo…

Pues viene la escuela de la perseverancia.

Nuestras piernas así curadas son ya capaces de mantenernos de pie cuando vendrá el momento y el lugar donde tomaremos nuestra decisión ante Dios.

No tiemblan más y la curación física es tan intensa que la curación psíquica. 

Sabemos también que nuestras manos pueden servirnos para muchas cosas. 

Para cumplir lo que Dios quiere que cumplamos.

No nos asemejamos más a las obras muertas, no necesitamos más muletas para quedar de pie sobre nuestras piernas enfermas y por eso nuestras manos no tienen más que ayudar nuestras piernas…

Sobre la senda de la peregrinación en el desierto, nuestras manos de tallistas no sirven más señores ajenos sino que se descansen para prepararse a una obra nueva y aun más grande…

 

La obscuridad espiritual y psíquica de Egipto desaparece también poco a poco para dejar entrar la luz.

Empezamos a ver nuestra situación y nuestro objetivo. Empezamos a ver el Dios Todopoderoso quién nos acompaña hasta le monte Sinai, hasta la obediencia…

Las curaciones en cuanto a ellas se suceden.

Las piernas, los brazos, pues la vista, después de que todos nos acercamos de la voluntad de Dios, de la devoción y de la obediencia. 

Querríamos ya entender la Ley, el Orden, la Palabra de Dios para que podamos partir hacia el objetivo prometido…

Decir: Sí a Dios en toda responsabilidad. Soló la persona que tiene los miembros, la vista, el oído, las sendas y los actos fueron restaurados y purificados puede dedicarse de manera responsable y tener manos y piernas libres para servirle sobre esta senda. 

Una decisión responsable necesita un buen oído y una buena vista.

La corona de todo esto cuando alguien proclame su fe y su devoción a Dios y a su Alianza que propuso a todos los hombres. 

Imperiosamente tenemos comprender que cuándo experimentamos cualquiera curación física, psíquica o espiritual, no tienen otro objetivo que de disipar todo obstáculo en nuestro camino hacia la Alianza, para que nada pueda impedir de someternos a los Ordenes de Dios en toda integridad. 

La curación no es un don, un premio, un fin, un objetivo o lo que sea desde que el objetivo de la curación es permitirnos de encontrar a Dios para conocer Su Voluntad.

Pues el objetivo de la curación es de poder encontrar a Dios y de poder ofrecerle nuestra vida. Así prueba que es el Dios Todopoderoso curándonos y acompañandonos hasta nuestra llegada…

La peregrinación en el desierto esta una buen cosa y de verdad la necesitamos.

Esta peregrinación es purificadora. Nos cura para que seamos capaces de poder poner nuestras vidas enteras en el Altar.

Antes de la partida, Dios declaró a su pueblo:

Seré lo que te cura…

Fue está promesa que acompañaba el pueblo desde Egipto hasta el monte Sinai. 

Como podemos leerlo, Dios cumplió su promesa. 

La misma promesa esta valida hoy para nosotros también:

Sal de Egipto, seré contigo y experimentarás la curación de tus brazos, de tus piernas, de tus orejas, de tus ojos y de tu boca que no es otra cosa que la curación de todo tu ser.

Posible que esta promesa sea valida para tu cuerpo también, desde que tal curaciones son posible hoy todavía.

Pero Dios no te cura para la simple razón de tu curación. Te cura para que seas apto a seguir Su Voluntad, para que puedas cumplir tu llamado y para que otros puedan ver las Promesas de Dios a través del testimonio de tu vida…

Nuestra recompensa es que podemos estar ante Él.

Su bendición es que nos acepta como los suyos, como su pueblo y nos da la Ley.

Después viene la etapa siguiente, el otro monte, el Golgotha donde nos da su Gracia a través de sus Leyes para poder seguir nuestro camino bajo el mando de Yeshua HaMashiaj. 

 

Jaakov

 


 

 
Traducción del húngaro: Richard (Zeev Shlomo)
 
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