La odisea europea
Yaakov, Orbán Béla
"¡No te preocupes, mira al cielo! " (Pasaje de un cántico cristiano húngaro).
¡Queridos amigos!
Hace poco, recibí una carta que contenía el discurso de un profesor en teología muy famoso y que apareció en el Reformierter Kirchenblatt titulado: "Esperanzas y angustias ".
Déjeme completar este discurso por la visión de un judío viviendo y sirviendo en el Cuerpo del Cristo.
El complemento que aportaré a la letra pastoral no es un objeción ni el producto de un orgullo exhibicionista pero más bien la esperanza que los testimonios que comprende podrá reforzar y ayudar a mi prójimo.
Esta carta ha llamado mi atención ya que conozco a su autor después cerca de 45 años. Aún desempeñó un papel importante en mi vida de creyente cuando era todavía muy joven.
El día antes de haber recibido esta carta estábamos orando ante Dios el viernes por la noche cuando realmente tomamos una nueva partida llena de esperanza en el Amor de Cristo.
Nuestra nueva partida no nos guiaba hacia el desconocido y en la incertidumbre sino hacia nuevos territorios de ministerio. Nuestros ojos se volvieron hacia un nuevo Imperio del cual dependemos cada vez más en el nivel espiritual, físico y económico. Debemos hacer frente a un nuevo problema con cual nuestros pueblos están cada vez más confrontados y que les absorbe cada días más profundamente. El imperio les roba sus identitades y sus independencia del alma.
La esperanza sobreentiende siempre la voluntad de ver una era nueva, la liberación del mal y el despertar del bien. Por eso, es necesario reconocer los errores del pasado.
Entre estas errores podemos distinguir dos elementos mayores:
- El fortalecimiento del centralismo nacional de los países
- El fortalecimiento del néobizantismo del " Trono y del Altar ", cuando las iglesias cristianas utilizan éstos como instrumentos de propaganda con vistas a mantener y a reforzar sus influencia sobre la política.
Sin embargo no debemos olvidar que la tercera tendencia devastadora es la que tiene por objetivo eliminar ambas tendencias precedentes.
Cuando estas tres corrientes luchan entre ellos, llega el cuarto que empieza a abrirse su camino y que quiere asimilar las tres primeras tendencias para fusionarlas.
Así podemos decir que la época de Constantino el Grande está terminada y que las misiones cristianas no son más que simple esperanzas y otros sueños incumplidos.
Hoy, cuando somos los testigos o hasta los participantes de esta lucha de los poderes, podemos ver dibujarse los contornos de una Nueva Edad.
Podemos confiar sólo si nuestra fe se refuerce.
Sin embargo más alejados somos de Dios menos Le amamos.
Sin este amor, Dios no refuerza nuestra fe y aún la esperanza acaba por evaporarse tarde o temprano.
El proceso de lucha de los poderes describido más alto ofrece nuevas promesas y nuevas esperanzas también. Éstos naturalmente son falsos y sólo tienen por objetivo eliminar la fe y la esperanza de los hombres en Dios.
La primera etapa ya ha sido franqueada cuando hoy, la noción de amor se volvió totalmente independiente de Dios y de Cristo.
La inquietud y la esperanza son unos sentimientos que funcionan simultáneamente en nuestros corazones.
La pregunta es cuál de los dos predomina en nosotros.
Así, nos es necesario vivir esta lucha interna y profesar a nuestro Señor que triunfa de todo miedo y de toda angustia. Hay que mostrar esta victoria que logró en nosotros a nuestro prójimo.
Las causas de nuestros miedos y angustias son los blancos y los enemigos de nuestro espíritu que sólo el Amor de Cristo es capaz de vencer.
Pues debemos arrancar como sigue:
- Llevar el mensaje de Cristo hacia el mundo secularizado. Este mensaje es eficaz sólo cuando consta de la Palabra de Dios que ya se realizó en nuestra vida como testimonio vivo del Verbo.
Es sólo entonces que nuestro ministerio tendrá un impacto positivo sobre la cristiandad religiosa, dormida y congelada.
La parte occidental de la Unión Europea se volvió territorio de ministerio para nosotros.
Sin embargo es necesario no limitarnos al nivel de las tradiciones cristianas sino hay que ir más allá.
Por la evangelización, debemos mostrar el Proyecto y la Palabra de Dios al mundo así como el cumplimiento de éstos.
Debemos restaurar la unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento. Uno de los elementos decisivos en este trabajo apostólico es el conocimiento y la aceptación del Pueblo Elegido así como de su vocación.
- En nuestra partida y en nuestros caminos, jamás debemos preguntar uno al otro.
Dios nos dio a todos planos y límites extremadamente precisos y completos para nuestras sendas. Pues la responsabilidad es la nuestra si nos extraviamos o si no vemos el objetivo y el lo que debemos hacer.
La aceptación y el conocimiento de las profecías es la condición sine qua non a la comprensión de las Escrituras Santas.
El rechazo de las profecías del Antiguo Testamento realmente puede ser fuente de angustias en la vida de tal persona rebelde.
Pero también es verdad en el caso del rechazo de las promesas y las profecías hechas por Yeshua HaMashíaj.
Naturalmente debemos avanzar sobre la senda porque él que se para y sólo mira al plano jamás podrá ir por delante.
- Para ir por delante es necesario poner en orden nuestro pasado.
Añadiría a esto que arreglar nuestro pasado sin la renovación del presente y del futuro sería sólo un acto formal.
Es evidente que el tiempo vino para la cristiandad de ajustar sus cuentas. El tiempo es oportuno al auge y al progreso.
Sin embargo hay que pararse un momento al sujeto del Holocausto. Muchas disculpas y otro arrepentimientos se hicieron por todas partes en Europa así como en nuestro país. Pero un otro tipo de Shoah ocurre todavía al nivel espiritual. El Holocausto discreto de la asimilación psíquica y espiritual del Pueblo Elegido actúa en silencio.
¿Cuándo la cristiandad comprenderá por fin que actuando así va contra la Voluntad de Dios?
Actuando de este modo la cristiandad no hace nada más sólo que serrar la rama en la cual esta sentada y esto en sentido propio.
La cristiandad impide así a los judíos así como a los gentiles gozar de todas las bendiciones que emanan de la profecía del Injerto y del Injerto de nuevo.
Nuestra angustia es consecuencia de nuestra debilidad. Nuestra debilidad en cuanto a ella es la consecuencia de haber sido sacados de la "raíz" en cuanto a los judíos y de jamás haber sido incorporados allí en el caso de otras naciones.
Así, la cristiandad es demasiado débil para poder hacer frente a las nuevas tareas que debería cumplir. Es en suma incapaz para cumplir la vocación que le ha sido dada al principio.
Europa no soló importa todo tipo de impurezas y de inmundicias, pero también les exportamos las nuestras también.
El shamanismo heredado de los antepasados paganos, el despertar de la brujería y otras adoraciones de ídolos son un verdadero ejército de demonios que irá a reforzar a los ya presentes en Europa occidental.
Del mismo modo, por nuestra anexión a la Unión, el culto profundo espiritista de la virgen María que reina en por aquí irá a reforzar el mismo culto ya presente entre nuestros vecinos occidentales.
Del otro lado en nuestro país pronto se reforzarán los espíritus de las religiones de Lejano oriente, el sécularismo, la laicidad así como el Islam.
La subida del antisemitismo así como el acercamiento de las religiones monoteístas no es otra que el signo visible de los manejos del espíritu de la Nueva Edad (New Age) cuando los pueblos son engañados por ideas falsas, un conocimiento y una imagen de Dios que es superficial y deformado.
Hoy, no nos unimos más en Cristo ni en el Dios Eterno, pero bien en Abraham, como lo profesan de manera errónea.
Esto no es otro que el rechazo de la Gracia, de la Redención y de las bendiciones de las promesas en el nombre de "Dios" refiriéndose a Abraham.
Durante milenarios, exterminaron y pillaron los pueblos en el nombre de la Cruz así estos pueblos se han volvido insensibles a la obra redentora de Jesús Cristo. Pero hoy, el mundo va todavía más lejos: actúan contra Dios con la Biblia en mano.
¿Esperanzas y angustias en Europa?
La solución y la respuesta data de hace dos mil años.
¡No tenemos otra solución que de hacerse los miembros del Cuerpo de Cristo!
La situación es prácticamente idéntica a la de la época cuando Jesús Cristo estaba presente sobre la tierra.
Un pueblo que no fue griego crea un Imperio helénico cuyo espíritu reina sobre el conjunto de los ídolos de los pueblos reunidos bajo el yugo de su poder mundial.
Hoy Europa abiertamente afirma ser el descendiente y el heredero de este imperio desaparecido en otro tiempo. Además, considera la filosofía y la cultura Greco-romana como sus raíces verdaderas en lugar de su pasado judeocristiano.
Así, la vida terrestre de nuestro Señor es un modelo por nuestro futuro.
Era el ciudadano de un Imperio que ejercía el poder sobre su propio pueblo.
Jamás negó su pertenencia al pueblo judío, no se confrontó tampoco con el poder pagano ni con sus servidores. Jamás sirvió Roma y jamás le perteneció ni psíquicamente ni espiritualmente. /esto también vale para hoy/.
Sin embargo llevo alimento espiritual, psíquico y aún físico a otros durante su ministerio.
Cuando pretendemos ser sus discípulos, debemos marchar como Él y como sus discípulos de la época.
De esa manera, nuestros deberes y nuestra vocación también son los mismos.
El Cuerpo de Cristo es constado por discípulos. Debemos pues ser independientes y por encima de todo otro imperio y espiritualidad.
Nuestras angustias y nuestras esperanzas son pues una gran cuestión en nuestras asambleas e iglesias:
¿Somos capaces de poner nuestro camino, nuestra verdad y vida únicamente en las manos de Jesús Cristo?
¿Podemos vivir, marchar y servir en Él, o nos quedamos bajo el yugo de hombres cuyos favores esperamos?
Por interés o por tolerancia, a menudo deseamos formar parte de poderes cuyos propietarios esperan ser definitivamente juzgados por Dios.
La etapa próxima de nuestro camino es muy difícil y peligrosa ya que la senda se estrecha cada vez más.
El tiempo es próximo cuando la cristiandad deberá tomar una decisión.
¿Va a arrepentirse de su pasado religioso y pecador o continuará a engañar otros y seguir muriendo de esta muerte lenta que ya la carcome?
¿Hay todavía una esperanza de verla tomar una nueva partida?
¡Basandome sobre nuestras experiencias en el ministerio y nuestros testimonios, debo declarar que sí, todavía hay una esperanza!
Somos llenados de alegría y de esperanza cuando vemos como los pueblos excluidos y rechazados tienen un interés cada vez más grande por el evangelio en todo la valle de los Cárpatos.
Los pueblos excluidos y mal vistos por la cristiandad tienen un ansia de la Palabra de Dios. Esta sed crea una atmósfera de revivification en el seno de sus comunidades.
Una nueva ola de despertares también apareció en nuestro país cuando más y más musulmanes se arrepienten y aceptan a Jesús Cristo como su Señor.
¡Al nivel de nuestra vocación personal, la higuera ya brota en el seno de la comunidad judía y son dispuestos a florecer!
Experimentamos eso en varios países vecinos.
La situación y la vocación de Hungría es muy particular.
¿Dios es el único que sabe la razón por la cuál la valle de los Cárpatos y sus alrededores es la cuna espiritual del judaísmo moderno?
Yo mismo conozco sólo un fragmento de la respuesta, a saber que todas las ramas la comunidad judía de la región quedaron fieles a la Torah. Ninguna corriente reformada y liberal del judaísmo que desvíen a tantos judíos en Europa occidental hacia la laicidad y la secularización, jamás supo echar raíces en esta parte de la tierra.
Al otro lado, la reforma cristiana fue una bendición muy grande en la región porque han reconocido y comprendido las Escrituras Santas, el Antiguo Testamento y las Leyes de Dios. Al principio, una reforma verdadera arrancó en este país.
Sin embargo ambas comunidades hoy se alejaron mucho de estas raíces. Un proceso terrible empezó cuando la fe se transforma en religiosidad y cuando las comunidades religiosas se vuelven a unas simples instituciones socioculturales en lugar de cumplir su vocación.
Tal vocación y tal conocimiento de la situación nos obliga a devolverle la comunidad judía hasta Dios sin hacer ninguna "misión" irreflexiva. De la misma manera debemos reformar las comunidades cristianas deformadas restableciendo la dignidad de la Santa Trinidad en nuestras vidas.
Sólo el testimonio de nuestra vida ordenada en Cristo es capaz llevar cualquier cambio en la vida de otros cuando el "velo" caerá por fin según la voluntad divina y el tiempo venido. Sólo el Cristo Jesús visible en nosotros es capaz de descubrir al Padre.
Los discípulos que son en orden espiritualmente y psíquicamente y cuyos fe y identidad son arreglados tienen un papel muy grande aquí en Hungría como en otros países también.
Nuestra debilidad a menudo proviene del hecho de que negamos a los siervos de Dios que son bastante numerosos en esta región. A menudo también nos negamos nosotros mismos y rechazamos nuestra vocación recibida de Dios. Este acto rebelde nos cuaja en el mismo lugar.
En lugar de aceptar lo que recibimos de Dios, nos fiamos de todo tipo de métodos, de teologías y otros movimientos o servidores cristianos que importamos como ídolos del extranjero en lugar de examinar las cosas a la lupa del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios.
Así anexionados a Europa, nuestra tarea y nuestro ministerio van crecientes.
Hace poco estuvo sembrando las semillas de la Palabra en Europa occidental y realmente he sentido un profundo dolor y aún incredulidad.
El estado de la cristiandad en esas regiones se parece a una espesa capa de nieve, a campos helados y fríos.
A pesar de ese reconocimiento muy triste, hay que decir que tenemos "sembrar las semillas al agua".
Aunque esta agua está helada, las semillas deben ser sembradas.
Estoy convencido que el calor y los rayos del Espíritu Santo descongelará los corazones helados y que las semillas sembradas por fe acabarán por caer en la tierra a su buen sitio.
Allí dónde la tierra ya ha sido labrada en otro tiempo por los siervos de Dios que han empezado la reforma hace 500 años.
Pero nuestro trabajo no se limita a los ciudadanos europeos. Un trabajo aumentado debe ser cumplido hacia los que se quedaron aparte de los límites de la Unión Europea.
Cada vez más gente nos llama y nos invita porque tienen sed y desean recibir un "vaso de agua", un poco de alimento espiritual.
¡Los proscritos, los que tenían a menos y que detestan son los que nuestro Señor quiere alcanzar a través de nos!
La respuesta a nuestros miedos y angustias así como a nuestras esperanzas nos ha sido dada a través de la vida de nuestro Maestro y debe servirnos de ejemplo:
Aunque seamos los miembros inscritos de un imperio mundial y aunque como discípulos debíamos rendir a "dar lo que es de César a César", debemos elevarnos por encima de toda influencia espiritual que no es conciliable con la Ley de Dios y que se opone al ejemplo de Jesús Cristo.
Él nunca hizo campaña ni guerra contra el Imperio pero jamás se le sometió tampoco.
Cumple sin embargo su ministerio entre los pobres y los enfermos.
Cumplió abiertamente su papel de profesor en Decápolis, en Samaria, entre los saduceos, los fariseos y entre número de otras ramas del judaísmo de la época.
En suma, hizo su tarea en el seno de su pueblo, entre los judíos y entre los judíos mezclados a otros pueblos. Su ministerio esencialmente fue hacer volver a Dios toda esta gente cuya fe era mixta, religiosa o ya inexistente.
Nuestra misión también, soponiendo que sea del Cristo, es también ir hacia los débiles, los mezclados o los que han sido sacados de su fe. Debemos ir a encontrarlos evangelizándolos con las profecías y por enseñanzas. Nuestro pueblo que no es otro que la cristiandad religiosa y los híbridos en su fe (saduceos, samaritanos) y libertinos) nos esperan para ser despertados y librados de sus ídolos.
Así debemos abstenernos de construir nuevas teologías, nuevas iglesias y otras instituciones religiosas. Nuestra obra sólo puede ser la construcción del Cuerpo del Cristo que no tiene que se confundido con ninguna de las iglesias terrestres existentes.
Qué nuestra vuelta hacia Europa no engañe a nadie. No nos dejemos deslumbrar.
Nuestros testimonios y experiencias realmente muestran que hoy, el tiempo de la Gracia comienza poco a poco a orientarse hacia los proscritos, los despreciados, los musulmanes para finalmente volver hacia la comunidad judía misma.
La Gracia se vuelve poco a poco hacia todos los que hemos rechazado así como hacia las regiones hoy gobernadas por el Islam y donde el evangelio todavía no ha sido profesado.
El velo puesto sobre los ojos de los judíos en cuanto a él será quitado por Dios mismo en el tiempo que quiso. A pesar de todo, los signos son ya aparentes a través del mundo entero.
Qué Dios nos dé la sabiduría y nos prepare para poder servir en la puesta en marcha de despertares a todo los lados del mundo.
Entretanto, la cristiandad tiene dirigirse hacia los que abandonó así que hacia el Islam y la comunidad judía arrepintiéndose y pidiendo perdón para todos los pecados que hizo contra ellos.
Sin esto, la cristiandad jamás tendrá ninguna misión que vendrá de Dios para cumplir hacia esta gente.
Los simulacros de perdones, las pseudo-acercamientos y falsas aceptaciones soló tienen los frutos de la cobardía y jamás llevarán la paz verdadera.
Hoy Dios busca los que nunca podían alcanzar y aceptar a Jesús Cristo. Los que así nunca se volvieron a ser los miembro del Pueblo de Dios. Dios llama a todos los cristianos religiosos que no están bajo el poder del Rey ungido y que no aceptan la dirección del Espíritu Santo.
Nuestro trabajo se volvió más grande que en otro tiempo ya que no somos más simplemente responsables para los ciudadanos de nuestro país, sino también para los de la entera Europa.
Arreglarnos con Dios atestigua de nuestro amor para Él.
El amor de Dios es su Hijo que vino para nosotros. La fe, la esperanza y el amor crecen a través de Yeshua HaMashiaj en nosotros.
A medida que los espacios se abren alrededor de nosotros y a medida que crecemos en el amor de Dios, nos damos cuenta que no nos quedan más que estas tres cosas: fe, esperanza y amor. Estos no son otro que el poder y el reino de Jesús Cristo en el cual no hay lugar para ningún miedo ni angustia.
Podemos vivir allí una vida donde es inútil hacer proyectos según nuestras propias ideas.
Vayamos pues a vivir como embajadores de este Reino en el seno del gran imperio terrestre, representando el Reino de Dios, el mandato de nuestro Rey entre las manos.
¡Shalom!