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Enseñanzas
 
El Nuevo Testamento desde un punto de vista judío
 
 
 
 

El joven hombre rico y el hoyo de la aguja

Orbán Eszter

“Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” (Mateo 19,24)

El ojo de la aguja. Muchos me preguntaron : “¿Que quiere decir esto ?”. Algunos piensan que se trata literalmente de una aguja para coser y del hoyo por donde pasamos el hilo. Otros afirman que el "ojo de la aguja" es una puerta muy estrecha en Jerusalén que fue utilizada cuando las otros grandes recintos de la ciudad fueron cerrados. Esta puerta había recibido el nombre de "hoyo de aguja" porque era tan pequeña y estrecha que había que descargar los camellos antes de atravesarla. También la gente debo inclinarse o aún bajar del animal para que no se golpean la cabeza. Sin embargo, estas suposiciones no ofrecen ninguna explicación concreta por saber lo que el ojo de la aguja quiere realmente decir. ¿Es un símbolo o la realidad, incluso una expresión? ¿Y por qué un camello? Antes de sumirnos en la explicación, examinemos primero el contexto en el cual estas palabras fueron pronunciadas de la boca de nuestro Maestro así como los interlocutores a quienes se dirigían.

“he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es á saber, Dios: y si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Dícele: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No mataras: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre: y, Amarás á tu prójimo como á ti mismo. Dícele el mancebo: Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Y oyendo el mancebo esta palabra, sefué triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos. Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” (Mt. 19,16-24.)

He aquí pues la historia bien conocida del joven hombre rico que se aflige cuando oye estas palabras y que escoge la riqueza más bien que de seguir a Yeshua. Esta parte de la Biblia a menudo sirve de requisitoria contra los ricos o contra los que viven en condiciones un poco más fáciles que la media. Se enseña prácticamente por todas partes que un rico no puede obtener la salvación sin desembarazarse de sus bienes materiales ofreciéndolos a los pobres. ¿Pero de cuál riqueza se habla realmente aquí? ¿Quién es este joven? ¿ Por qué se presenta delante de Yeshua? ¿Y por qué se aflige?

Como podemos verlo según el contexto, no se trata de ninguna manera aquí de un ateísta o hedonista que vive bajo el yugo de Mamón cuyo único objetivo esacumularse el mayor número de bienes materiales posible. Se trata completamente de un hombre "rico" que teme a Dios, observa sus leyes y busca a Yeshua. Podríamos decir que nos encontramos frente a un buen fariseo, un hombre religioso que vive conforme a las leyes el que desea ser todavía más perfecto, más puro y mejor buscando lo que es tan importante para él: la vida eterna. Pues no es un epicúreo, un libertino sino más bien alguien que quiere hacer el bien. Por eso la interpelación: ¡Maestro!, así como la pregunta: ¿que bien haré? Este hombre quiere actuar con vistas a gozar de la vida eterna.

La contesta de Yeshua a esta pregunta esta todavía valida hoy para nosotros: observa los mandamientos! No le dice: cree en mí y todo lo pasará bien. No le contesta que hay que aceptarle como Mesías y irá de golpe al Paraíso. Yeshua desvía la atención de su mismo: “Observa los mandamientos”. Es decir observar la Alianza que el Eterno ha pasado con tus antepasados y que es valida para ti de la misma manera. ¡Observa y quedate con la alianza, protegela y vive en ella! Porque si vives en ella, conocerás este Dios que te escogió, que te llamó y que te dio una tarea y un ministerio. La palabra mandamiento también sobreentiende tener una misión, un papel. Guarda y preserva lo que Dios te mandó personalmente. ¿El joven le pregunta cuales mandamientos, cual alianza hay que guardar? Yeshua contesta: los 10 mandamientos, las 10 Palabras. Tienes que observar esa alianza que ha sido pasado al Monte Sinai, allí dónde el Eterno se reveló a tí, allí dónde te ha llamado por tu nombre, allí dónde hizo de tí un pueblo, allí dónde te mostró quién eres, como hay que vivir y lo que debes hacer. Sin estos mandamientos, no podemos hablar de vida de creyente. Es imposible andar en la senda de Cristo mientras negando la alianza. Las palabras de Yeshua recuerdan y también confirman que la revelación del Padre es eterna e inmutable. Nada puede borrarla. Esta alianza es la base de todo y tu vida de discípulo puede edificarse sobre ella.  

El joven persigue: “Todo esto guardé desde mi juventud: ¿qué más me falta?” ¿Que más me falta, que hay en mi vida que es malo si todas estas palabras de la alianza viven y actúan en mi corazón desde el principio de mi vida de creyente? Si conozco y observo los mandamientos y todos los ordenes que Dios ha decretado concerniendo mi vida, ¿pues que me falta más? Si vivo la vida que me fue dada para vivir en la cuál todas las leyes son respectadas y si me recuerdo continuamente de todo lo que Dios hizo en mi vida, ¿que defecto tengo en mí? ¿Como se puede que la base sea buena pero el Templo no continué edificarse después de un tiempo? ¿Como es posible que mi vida de creyente sea estéril? ¿Como se puede que el comienzo había sido bueno en nuestra vida pero que no crecemos más? ¿Porque no evolucionamos más y porque nos paramos? ¿Porque se paró mi vida de creyente en un punto de donde soy incapaz ir delante? ¿Cuál es el problema? ¿Que me falta?

La repuesta, la tenemos aquí: “ Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y da lo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.” En la traducción hebrea, la palabra traducida por perfecto quiere más decir puro. La palabra puro utilizada aquí es la misma que la que encontramos en el Antiguo Testamento para designar a los animales puros consagrados al sacrificio sobre el altar de Dios. Se trata aquí de una pureza en la cual el hombre puede vivir la plenitud, la sinceridad y la verdad. Esta plenitud que consiste en poder estar constantemente en la presencia de Dios, delante de y con El. En otros términos, si deseas ser listo al sacrificio por el, si quieres siempre estar en el altar del Señor, si deseas vivir una vida de servidor y no soló una vida religiosa, pues – según la tradución literal del texto hebreo – tienes que: ”va y devuelve lo que posees, dale a los pobres/humildes y tendrás un tesoro en los cielos despues viene/va avanza detrás de mí.” No habla aquí de distribuir los bienes materiales entre los pobres. No se trata de una intimación humanista a una obra de beneficencia. Esta palabra no quiere decir que hay que repartir su dinero y otros bienes entre los sin hogares, los supervivientes de catastrofas naturales, los que tienen deudas y las familias en dificultades. Dice: devuelve lo que posees. Todos estos dones espirituales que has recibido, transmitelos a la gente a quien les faltan. Dalos a los pobres, a los humildes en espíritu, dales a los que tienen hambre de la Palabra y sed de entender la voluntad de Dios. ¡Todo lo comprendiste y viviste de la Palabra, debes transmitirlo! ¡No lo guardes para ti, sé el testigo de todo esto! Transmite lo que viste o viviste en esta alianza que el Eterno estableció contigo a través de Yeshua HaMashíaj. Haz lo mismo con los dones del alma, comparte tus talentos psíquicos o físicos para que los que no lo tienen puedan sacar provecho de eso y ser edificados. Si tienes un buen pensamiento, no lo guardes enterrada en ti. Si tienes un pensamiento puro, exprésala, compártela con tu prójimo. No asfixies lo que está en ti porque lo recibiste con el fin de transmitirlo a los que carecen de eso. ¡Pueda tratarse de una palabra gentil, de un gesto afectuoso hacía tu hermano, de un apretón de manos amistoso, atrevete a darlo o a expresarlo! "Da todo lo que posees." Porque así es como realmente puedes servir. De ese modo los mandos empiezan vivir en ti y alrededor de ti. Así es como la ley se cumple si tú no la utilizas solamente para tu propio beneficio. Si no soló te edificas tú mismo en espíritu y en alma, sino si compartes toda esta "fortuna", todos estos dones espirituales y psíquicos que recibiste, los pones al servicio de otros. No hemos recibido los mandamientos para perfeccionarnos sino para que todo lo que hemos vivido por sus medio pudiéramos ponerle en el servicio de otros. No guardemos la Palabra que comprendimos sino démosela a los que tienen hambre. Dejemos de construirnos nosotros mismos con los pensamientos que vienen de Dios y que son santificados, pero transmitamoslas, distribuyamoslas para que otras vidas también se construyan con su ayuda. Así es como tendrás un tesoro en los cielos. Un tesoro que es una verdadera mina, un pozo inagotable. No solo tendrás un tesoro sino una tesorería donde la semilla del Verbo estará disponible para que tan pronto como germine en tu corazón, puedas compartirlo con otros. Puedes tener un tesoro o una mina de oro en la cual tu vida de discípulo se desarrollará, vivirá y llevará numerosos frutos. En esta tienda de semillas, los gérmenes crecerán siempre para hacerte vivir tú y tus allegados. Esta tienda jamás se secará. Lo más comparto mis bienes, lo más seré rico. Si una Palabra madura en mí y si la transmito, nuevas palabras se abrirán garantizando nuevos crecimientos. Si comparto mis pensamientos recibo nuevos pensamientos. Si comparto lo que recibo, recibiré aún más. Es sólo luego que seré apto para seguirlo y no para cuajarme en un punto perplejo e inestable sin saber lo que hay que hacer, hacia dónde ir y cómo servirlo. Siguele, porque si te paras, la distancia entre ti y el no dejará de aumentar. Sin embargo, si vives esta pureza en la cual te vuelves digno al sacrificio, si estás presente en su presencia, si la Palabra del Eterno, su voluntad y su ley empiezan vivir en ti y si transmites todo esto, no puedes no evolucionar sobre su senda. No puede ser ningún bloqueo en tu vida en tal caso. Así eres incapaz deandarte con rodeos porque tú vida evoluciona y se edifica en la senda de Cristo. Así es como tu vida de creyente se hace una vida de servidor.

“Y oyendo el mancebo esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.” Se fue triste. Este termino “tristesa” también significa doloradvertencia,idolo/simulacro. Se entristeció, le dolió porque no esperaba tal respuesta. En lugar de darle un montón de "buenos consejos" para ser aún mejor y observar aún más leyes y mandamientos, el "buen Maestro" le pide vender todo lo que recibió como patrimonio, conocimiento, visión y riqueza espiritual que concernía a la Palabra del Eterno. Su riqueza principalmente no era de orden física. No tenía rebaños vastos de ganado sino tenía un conocimiento muy profundo relativo a las Escrituras Santas. El texto original nos devuelve que tenía una gran riqueza y era un gran propietario. Se trata de una riqueza espiritual y psíquica: sus dones, sus talentos, sus facultades. Se volvió triste justamente porque sabía muy bien que si arrancaba sobre este camino de servicio y de ministerio, si compartía todo lo que tenía como sacrificio constante, debería renunciar a su propia comodidad. Sabía que a partir de este momento, sus actos simplemente no servirían más su propia edificación espiritual sino también la de otros. Habría debido salir de sí mismo. Porque este ministerio supone el sacrificio de nuestra propia persona, el dolor y la lucha en provecho su prójimo. Las palabras de Yeshua fueron una advertencia para él y se le fueron al corazón. Estas palabras destruyeron en él este ídolo, este simulacro de su propia bondad y pureza que trataba de perfeccionar. Pensaba que la vida de creyente sólo servía para construirse y mejorarse sí mismo. Si esto fuera el caso, el hombre se haría fácilmente su propio ídolo. Yeshua dice justamente que si eres rico, si tienes una fortuna espiritual y psíquica, si tienes muchos talentos y facultades, éstos te fueron dados para que sirves otros y no para afinarte tú mismo. Si los guardas para ti, se harán tus ídolos. Si los compartes, serán bendiciones.

¿Quién es pues este joven y que es su riqueza? Porque un joven todavía no puede tener una gran fortuna desde que siendo demasiado joven para haber podido producírselo. Puede ser rico sólo si heredó. En este caso, todo lo que posee le pertenece a la persona de donde su herencia proviene. Este joven heredó de toda su riqueza espiritual y psíquica de Dios. No se hizo sí mismo. Por eso le advierte Yeshua ir y transmitir todo. Porque esta fortuna no te pertenece. No lo recibiste para servir tus propios intereses sino para hacerlos fructificar en la vida de otros. Por eso se fue el corazón triste porque no quería asumir la distribución de su herencia.

“Jesús dijo á sus discípulos: De cierto os digo, que un rico difícilmente entrará en el reino de los cielos.”

En la Biblia, la noción de riqueza es muy diversificada. Puede significar la riqueza terrestre y material cuya posesión siempre fue atada a antecedentes muy precisos. Los patriarcas eran todos hombres ricos también en este sentido. Abraham, Isaac, Jacob y José disponían todos de una fortuna muy grande. Los reyes de Israelprácticamente sin excepción fueron soberanos ricos por la voluntad de Dios. Los Salmos, los Proverbios y Eclesiastés nos dicen muy a menudo que la riqueza es un don que viene del Eterno. El que goza de eso, lo recibe con el fin de devolver el testimonio visible de la grandor de Dios. Su riqueza no les pertenecía. Abraham no utilizó su fortuna con el fin de construirse y de desarrollarse. Debía transmitir todo a su descendencia. Los reyes también no consideraban la fortuna real como siendo el fruto de sus propio trabajo. Sabían que así es como representaban a Dios entre el pueblo y qué todo lo que poseían pertenece al Eterno. Es justamente por esta razón que todos los que consideraban los bienes terrestres como su propiedad (fueran reyes o notables del pueblo), se desviaron del buen camino y actuaron contra la voluntad del Señor. Entonces tenemos el ejemplo de Job que era humilde, piadoso y rico por añadidura. Era a pesar de todo por encima de su riqueza y no dependía de ella porque sabía que todo que le pertenecía era un don de Dios. En resumen, podemos decir que todos los que fueron ricos representaban siempre algo. Dios les confió en cada caso la transmisión del saber de sus promesas, de su ley, de su vocación y de su elección. La riqueza material jamás fue otra que la manifestación concreta, el reflejo de la riqueza espiritual y psíquica heredada de Dios. Esta riqueza podía haber administrado bien o mal por sus beneficiarios. Así como podemos leerlo en Deuteronomio 8,18: Antes acuérdate de Jehová tu Dios: porque él te da el poder para hacer las riquezas, á fin de confirmar su pacto que juró á tus padres, como en este día.

Totalmente como la riqueza espiritual y psíquica, la fortuna terrestre no tenía valor en sí. Fue otorgada con el fin de recordar la alianza establecida con el Eterno. Debía recordar esta relación de amor en la cual podemos vivir en unión con Él. Dios nos enriquece con el fin de reforzar la alianza que estableció con nosotros. La riqueza espiritual es su don por su fuerza, la del Espíritu Santo, la que me abre la Palabra que despues puedo transmitir también a la gente. Así soy capaz de distribuir toda mi riqueza psíquica y física, todos mis pensamientos y otros dones que vienen de Él como ministerio y como dones y testimonios para otros. Así toda la riqueza de mi ser, de mi espíritu, de mi alma y de mi cuerpo no me pertenece, sino le pertenece a Él. Viene de Dios y le santifica para hacerlo su testimonio visible por todos y con cuya ayuda puedo cumplir mi ministerio. Más me enriquezco más a la alianza que pasé con él se refuerza. Veo y siento cada vez más claramente su voluntad para poder aplicarlo más y más cada días.

Las palabras de Yeshua apuntan aquí los ricos que son incapaces de transmitir lo que recibieron. Habla de los que guardan todo para ellos para sus propia edificación y desarrollo, pueda tratarse de riqueza espiritual, psíquica o física. Éstos entrarán dificilmente en el reino de los cielos. Si diría que es difícil por los ricos de obtener la salvación, podría borrar la lista de los nombres de todos los patriarcas citados en el Antiguo Testamento desde que todos fueron ricos. Fueron ricos que les transmitieron su fortuna a sus descendientes. Sobrepasaron sus propios límites testimoniando del Dios que les bendijo así. Esta frase habla de los que no saben compartir sus bienes. De los que no saben vivir una vida que testimonia de su Señor y que son incapaces de servirle. Designa totalmente a los que viven posiblemente una vida de creyente desde hace muchos años sin jamás haber compartido nada de lo que recibieron con otros porque se lo guardan para ellos mismos. Se trata de los que aspiran a la perfección como buen fariseos para ser los mejores creyentes posible pero que también olvidan vivir por eso. Olvidan y se abstienen de vivir y experimentar la realidad, el fin y la esencia de la Palabra de Dios. Para ellos, el acceso al reino de los cielos será difícil.

“Mas os digo, que más liviano trabajo es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.”

Y llegamos al problema del hoyo de la aguja. Señalo aquí que la aguja como utensilio de costura no aparece en ninguna otra parte en la Biblia. Por eso, fui a ver de nuevo la traducción en hebreo para ver lo que esta expresión quiere decir. El texto hebreo da más o menos esto: "Es más fácil por el camello de atravesar la senda del hoyo de la falta(culpa) que para el rico de acceder al reino de Dios". El camino del hoyo de la falta(culpa). La falta(culpa) quiere decir error de descuido que no es igual al pecado. No se trata de un pecado consciente, sino de un paso falso, cuando alguien tropieza y cae por inadvertencia. Esta palabra es utilizada en el momento de la presentación de los sacrificios de culpabilidad. Esta palabra también designa el animal imperfecto dedicado a este tipo de sacrificio. Lo que tenía una falta, el que no era puro o el que tenía un cualquier fallo. Era impropio para ser presentado sobre el altar. El hoyo o ojo designa la cueva o aún la cárcel. Expresa un tipo de cerramiento de disimulación. Y he aquí el camello, el "barco del desierto", uno de los símbolos del Oriente Próximo, un animal considerado como impuro según la ley. A pesar de todo, el camello es capaz de sobrevivir en condiciones de vida muy extremas. Puede guardar el agua durante mucho tiempo y es muy robusto. Es para el hombre de la región un utensilio prácticamente indispensable. La palabra hebrea gamal no sólo designa el camello sino quiere también decir madurar, llevar frutos. ¿Que nos enseñan estas expresiones?

La imagen del camello que atraviesa el camino del hoyo de la falta(culpa) es el reflejo del hombre que es capaz de vivir en el calor del desierto alimentándose muy poco. Se trata de los que pueden vivir bebiendo y comiendo muy poco la Palabra pero produciendo a pesar de todo algunos frutos. Se bastan durante mucho tiempo con el poco que recibieron. Lo mismo en la vida psíquica, los pensamientos y los sentimientos pueden alimentar durante muy mucho tiempo. Y a pesar de que la vida de creyente sea llena de obstáculos en los cuales tropezamos a menudo y sea llena de fiascos, tenemos a pesar de todo nuestra pequeña porción de agua para mantenernos en vida y sobre el camino de la fe. Esta pequeña cantidad de agua a menudo basta para dar vida a la Palabra que está en nosotros. A pesar del gran número de faltas, de errores y de imperfecciones, el creyente logra sobrevivir y Dios es hasta capaz de utilizarle así para llevar frutos hacia otras personas. Éste volverá más fácilmente al reino de Dios porque se sometió al servicio del Rey con el poco que tenía contrariamente al rico que vive en su avaricia. Dios es capaz de utilizar a la persona que tiene poco pero que se somete. No sabe en cambio hacer nada con lo que tiene mucho, que es perfecto y bendicho pero que no obedece a sus órdenes.

La esencia de la historia del joven hombre rico podría ser resumida en una sola frase: la simple vida de creyente debe volverse a una vida de ministerio al servicio del Señor.

Estas palabras asombraron también a los discípulos de Yeshua. La parábola del hoyo de la aguja no se dirigía más al joven hombre a partir de un cierto momento ya que éste se fue triste. Se dirigió a sus discípulos, a los que eran los más próximos de él, a los que eran constantemente con él, los que se enriquecían, se edificaban y se saciaban de las palabras y de los actos de Yeshua. La conclusión era una advertencia para ellos. El mensaje era claro, no debían en ningún caso guardar para ellos lo que aprendieron del Maestro. Estas palabras fueron como un preámbulo a la vida de apóstoles y de enviados que comenzó más tarde en la vida de los discípulos. Tenían que transmitir todo lo que vieron, aprendieron, entendieron y experimentaron. Así se cumplió en ellos la promesa. Y así es como esta historia se volvió un mensaje para nosotros también.

Mas sus discípulos, oyendo estas cosas, se espantaron en gran manera, diciendo: Quién pues podrá ser salvo?Y mirándo los Jesús, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible.”

¿Quién puede tener la salvación? ¿Quién puede ver el reino de Dios? La palabra salvación no es otra que la palabra Yeshua que quiere decir Salvador. ¿Quién puede pues vivir en esta libertad, en esta bendición que le da la salvación, la plenitud? La respuesta de Yeshua a esta pregunta es literalmente como sigue:“Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible”. Nuestra vida y nuestro ministerio no pueden desarrollarse bajo un impulso o de una voluntad humana. Los tesoros que nos fueron transmitidos son intransmisibles de nuestra propia voluntad. Soló Dios puede refuerzar su alianza en nosotros y dar vida a nuestros dones y enviarnos a nuestro ministerio. Viviendo con y en él, nuestra vida de servidor crece por la distribución de nuestros bienes. No debemos bastarnos a una pequeña cantidad de agua y de víveres, una tienda entera, una completa tesorería nos esta esperando. Estos tesoros, no debemos conservarlos sin embargo para nuestro propio bienestar, sino transmitírselos a los que tienen hambre. No debemos atravesar pues el hoyo de la aguja a través de faltas y defectos en serie, si conocemos y sabemos cuál es nuestra vía y nuestra vocación en el Cuerpo de Cristo. Soló debemos devolver todo lo que tenemos, todos nuestros dones y talentos al que nos dio su herencia para que entre sus manos, nuestra vida también sea un don para otros. Una vida de servicio, abierta y rica.

2011.03.29

 

 

Traducción del húngaro: Richard (Zeev Shlomo)

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